Entorno

¡Antes de marcharte, querrás volver!

Prádena: Montañas de posibilidades

Altitud: 1.104 m. | Superficie: 22,5 km2 | Población: 122 habitantes.
Distancia desde Madrid: 88 km.

Prádena del Rincón es la puerta de entrada a la Reserva de la Biosfera de la Sierra del Rincón. Al ser el primer pueblo de la reserva, es el más cercano a Madrid y a la autovía A-1 y por tanto, ofrece la mejor plataforma para conocer este privilegiado territorio y también para hacer visitas a otras zonas limítrofes muy interesantes de la Sierra Norte, como son los embalses de la cuenca del Lozoya, Buitrago de Lozoya, Somosierra…

Al mismo tiempo dispone de un rico patrimonio natural y cultural que merece ser conocido.

Prádena se fundó en el siglo XI, siendo uno de los pueblos más antiguos de la Comunidad de Madrid y de España. En estos casi 1.000 años se ha transformado muy poco en comparación con lo usual en el mundo, por eso forma parte de una Reserva de la Biosfera.

La actividad económica desde tiempos inmemoriales ha sido la ganadera familiar y la agricultura de subsistencia. Las condiciones exigentes de su clima y su orografía han forjado durante siglos el carácter esforzado y emprendedor de sus gentes, quienes disfrutan recibiendo a nuevos visitantes y mostrándoles nuestra historia y nuestro patrimonio natural.

La arquitectura también está condicionada por la “humildad” de los materiales disponibles: piedra, madera y en algún caso ladrillo rústico y adobe, Esta homogeneidad de materiales y tipos constructivos, han ido creando un pueblo de estética muy reconocible y singular: “un pueblo de piedra”. Se conserva la estructura original de casas alineadas y adosadas que confluyen en plazas y plazuelas donde los vecinos aún se reúnen a charlar sentados en los bancos de piedra y madera que muchas casas conservan en sus fachadas. Estas plazas, albergan también los “pilones” que tenía el ganado para abrevar; un potro de herrar a las reses y caballerías; un horno tradicional…

El principal edificio de Prádena es la Iglesia Museo de Santo Domingo de Silos.

Data del siglo XI, algunos autores apuntan que se construyó hacia el año 1085. Es muy peculiar porque es uno de los edificios precursores de la fusión de estilos románico y mudéjar. En los últimos años se han llevado a cabo importantes excavaciones con descubrimientos muy interesantes, que se exhiben en la propia iglesia: una necrópolis; frescos en las paredes; diversas tallas y esculturas que estaban “emparedadas” entre los muros; y abundantes objetos de los ajuares funerarios de las personas enterradas en la necrópolis anexa a la iglesia. También se ha desenterrado un horno de campanas con los moldes intactos para trabajar el bronce, lo que constituye una curiosidad notable, ya que los maestros campaneros, para evitar las copias destruían los moldes una vez utilizados.

Pero uno de los mayores encantos de Prádena consiste en salir de casa y pisar el campo. Nuestro pueblo ofrece muchas posibilidades de dar un paseo agradable y apto para todos los públicos o de combinar esa salida con la práctica deportiva y hacer senderismo o ciclismo de montaña o ¿Por qué no?, subir alguna de las montañas que nos rodean.

 

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La Naturaleza hace la diferencia

Nos encontramos en la Sierra Norte de Madrid, dentro de un espacio singular: La Reserva de la Biosfera de la Sierra del Rincón.

En 2005 la UNESCO incorporó este pequeño y para muchos, desconocido territorio al listado mundial de los espacios naturales menos alterados por la acción humana. Compartimos esta distinción con otras reservas españolas, como Doñana, Picos de Europa, Ordesa y otras del resto del planeta, como el archipiélago de Colón en Galápagos, el parque de Yellowstone en EEUU o el parque nacional de Amboseli en Kenia. Además en 2017, el Hayedo de Montejo, que es parte de la Reserva, fue declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad.

La Sierra del Rincón se ha mantenido inalterada a lo largo de los siglos gracias a las duras condiciones de vida que propiciaban un terreno montañoso y agreste y una climatología rigurosa. En este entorno sólo eran posibles una agricultura básica, la ganadería de subsistencia y un aprovechamiento forestal que no dejaba apenas huella.

Las poblaciones humanas, aunque muy antiguas, siempre han sido muy pequeñas y dispersas. Por eso, a pesar de estar a sólo una hora de una gran ciudad como Madrid, este entorno único te sorprenderá a cada paso, mientras admiras paisajes extraordinarios y convives con más de 1.000 especies vegetales y animales, muchas de ellas poco frecuentes e incluso endémicas de la zona.

En tus paseos y excursiones por la reserva podrás disfrutar de la sombra de robles y hayas que superan en algunos casos los 500 años de vida o andar por las mismas trochas y montes que usa el lobo en sus batidas de caza. Atravesarás pastizales y roquedos donde no será raro avistar cabras montesas, jabalíes y corzos y donde también podrás acercarte al abundante ganado que pasta en libertad. Podrás escuchar el rumor del agua clara de ríos y arroyos trucheros, en cuyas riberas se alimentan la nutria y el martín pescador. Y cuando asciendas a las cumbres de 2.000 metros quizás puedas saludar a los reyes del viento: las majestuosas águilas reales, el buitre leonado o el halcón peregrino.

Conocerás pueblecitos que conservan todo el sabor de antaño en sus humildes construcciones de piedra y madera. Caminarás por calles que te transportarán a otra época, podrás visitar museos pequeños y singulares que resumen siglos de historia o una iglesia museo en Prádena del Rincón que bendice al pueblo desde hace más de 900 años…

Y al final de la jornada podrás premiarte con una suculenta gastronomía, basada en productos locales: judiones, carnes de reses criadas en libertad; dulces tradicionales…

¡Antes de marcharte, querrás volver!

 

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La Sierra más auténtica

La Sierra Norte de Madrid es el confín septentrional de la comunidad autónoma. Abarca una superficie de más de 1.200 km2. Se divide en 7 subcomarcas, de las que son sus pueblos más representativos: Buitrago de Lozoya, La Cabrera, Rascafría,Torrelaguna, Lozoyuela, Lozoya, Patones de Arriba, Somosierra, Prádena del Rincón o Montejo de la Sierra.

Tradicionalmente se ha dedicado a la agricultura ya la ganadería, aunque en los últimos años, su cercanía a Madrid y sus altos valores culturales con villas históricas como las citadas y sus recursos de naturaleza, como la Reserva de la Biosfera de la Sierra del Rincón, o el Hayedo de Montejo, han hecho que sea la actividad turística la que más crece.

Las visitas a sus pueblos históricos como Torrelaguna y Buitrago resultan imprescindibles, así como la de los pueblos de la Reserva de la Biosfera y el magnífico Hayedo de Montejo.